César Cortinas – Sonata en re mayor para violín y piano
I. Moderato
II. Adagio ma non tanto
III. Finale
Leo Brouwer – Sonata para violín solo
I. Lento
II. Scherzo
III. Finale
Jaurés Lamarque Pons – Concertino de primavera, para violín y diez instrumentos
I. Allegro moderato
II. Tempo rítmico de tango
III. Lento – Allegro
César Cortinas fue un compositor uruguayo cuya vida, aunque breve, dejó una huella significativa en la música académica de su país. Nacido en San José de Mayo en 1892, mostró desde temprana edad un talento excepcional para la música. A los 13 años ya componía sus primeras obras, y a los 17 fue admitido en la prestigiosa Escuela Superior de Música de Berlín, dirigida por Max Bruch, convirtiéndose en el único alumno sudamericano del maestro.
La Sonata en Re mayor para violín y piano es una de las composiciones más destacadas de Cortinas. Fue escrita en 1909, cuando el compositor tenía apenas 17 años, y está dedicada a su primer maestro, Camilo Giucci. La obra refleja la influencia del romanticismo europeo, combinando un lenguaje melódico expresivo con una estructura formal sólida.
El primer movimiento presenta un diálogo fluido entre el violín y el piano, con temas amplios y emotivos. El segundo movimiento ofrece una atmósfera más introspectiva, contrastando con un final enérgico y brillante. A lo largo de la sonata, se pueden apreciar elementos que evocan el folclore rioplatense, integrados de manera sutil en una estética europea.
A pesar de su corta vida, Cortinas logró crear una obra que no solo muestra su talento y madurez como compositor, sino que también enriquece el repertorio uruguayo para violín y piano, mereciendo un lugar destacado en la historia musical del país.
Leo Brouwer es un compositor, guitarrista y director de orquesta cubano, nacido en La Habana en 1939. Reconocido internacionalmente, es una de las figuras más influyentes de la música latinoamericana contemporánea. Su vasta obra abarca desde música para guitarra —instrumento con el que se lo asocia más comúnmente— hasta composiciones sinfónicas, de cámara, para cine y para formaciones diversas. A lo largo de su prolífica carrera, Brouwer ha desarrollado un lenguaje musical personal que combina elementos de la música clásica, contemporánea y popular con raíces afrocubanas y latinoamericanas. Actualmente continúa activo como compositor y figura referente del panorama musical global.
La Sonata para violín solo, compuesta en 2008, refleja la madurez estilística de Brouwer y su interés por explorar nuevas posibilidades tímbricas y expresivas en instrumentos más allá de la guitarra. En esta obra, el violín es abordado desde una perspectiva contemporánea, combinando técnicas extendidas con gestos tradicionales y un uso refinado del ritmo y la textura.
La sonata presenta un discurso en el que se entrelazan lirismo y tensión, virtuosismo técnico y profundidad expresiva. A lo largo de sus movimientos, el intérprete se enfrenta a pasajes de gran complejidad que requieren tanto dominio técnico como sensibilidad musical. Además, se perciben guiños a ritmos y sonoridades de la música popular y folclórica, característicos del universo sonoro de Brouwer.
Esta obra no solo enriquece el repertorio para violín solo, sino que también evidencia el constante espíritu innovador de un compositor que, aún en plena actividad, continúa expandiendo los límites del lenguaje musical contemporáneo.
Para violín y diez instrumentos
Jaurés Lamarque Pons fue un compositor, pianista y arreglador uruguayo que dejó una huella profunda en la música de su país. Su obra se caracteriza por un lenguaje accesible pero refinado, en el que conviven la tradición académica y las expresiones populares del Río de la Plata como el tango, la milonga y el candombe.
El Concertino de Primavera, compuesto en 1980, es una de sus últimas obras y forma parte de una serie de concertinos inspirados en las estaciones del año. Concebido para violín solista acompañado por un conjunto de diez instrumentos, esta obra se distingue por su colorido tímbrico y su vitalidad rítmica.
Dividido en tres movimientos, el Concertino ofrece un recorrido por distintas atmósferas sonoras: desde un primer movimiento lírico y expresivo, pasando por un segundo marcado por el ritmo característico del tango, hasta un final vibrante que alterna momentos lentos con otros más enérgicos. El violín solista dialoga constantemente con la orquesta, a veces con pasión contenida, otras con energía desbordante.
Esta obra es un ejemplo brillante del aporte de Lamarque Pons al repertorio latinoamericano para violín, combinando virtuosismo instrumental con identidad cultural.
Ha sido Director Musical Titular de la Banda del Conservatorio Municipal de Música de Barcelona, la Metropolis Symphonic Orchestra de Wuhan (China), la Orquesta de Rock Sinfónico Simón Bolívar y el Ensamble de Saxofones Simón Bolívar, entre otras. También se ha desempeñado como director asistente en importantes agrupaciones sinfónicas en China y Venezuela.
Su formación incluye una Maestría en Dirección Orquestal (Universidad Simón Bolívar, Caracas) y una Maestría en Interpretación de Jazz y Música Moderna (UNIR, España), además de una licenciatura en clarinete.
Como director invitado ha trabajado en Colombia, República Dominicana, Portugal y varios países de Europa, y es autor del libro Ejercicios de Dirección Orquestal. Actualmente reside en Barcelona, donde continúa su labor artística y pedagógica
Flauta
Maria Victoria Nunes Mailho
Oboe
Marcelo Ignacio Vega Farfán
Clarinete
Diana María Osorio Cárdenas
Fagot
Adriana Martínez García
Trompetas
Samuel Felipe Cañas Quiceno
Edgar Acosta Gómez
Clarinete bajo
Francisco Rodríguez Gutiérrez
Trombón
Christian Pabón Castillo
Bajo
Felipe González Bustamante
Percusiones
Pau Pujol Collell
Piano
Astrid Steinschaden